El periodismo en México se ha convertido en oficio peligroso

Un policía acompaña a un familiar luego de el ataque a reporteros gráficos de El Diario de Juárez en el estacionamiento de Rio Grande Mall. (Cortesía de El Diario de Juárez)

Un policía acompaña a un familiar luego de el ataque a reporteros gráficos de El Diario de Juárez en el estacionamiento de Rio Grande Mall. (Cortesía de El Diario de Juárez)

SAN DIEGO — De acuerdo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos en México del año 2000 al 2011 se han recibido 608 quejas de agravio contra periodistas, 66 homicidios de comunicadores y 12 desapariciones.

“Al narcotráfico no le interesa matar un periodista ó 20 ó 30 por que no va a
pasar nada” afirmó Jorge Luis Aguirre, el editor de LaPolaka.com, una publicación en línea que cubre el narcotráfico y otros temas desde El Paso, Texas.

Para Aguirre la democracia en México es un derecho donde cada vez es más
difícil de encontrar ya que los medios han sido amenazados y callados por evitar la
libertad de expresión y prensa en México.

Aguirre obtuvo asilo político en Estados Unidos basado en sus declaraciones que había recibido una amenaza de muerte por parte del gobierno estatal de Chihuahua. Sigue trabajando como editor de LaPolaka.com desde su residencia en Texas.

En el mismo periodo de 10 años, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos en México las cinco autoridades más denunciadas han sido la Procuraduría General de la República, la Secretaría de Seguridad Pública, la Secretaría de Defensa Nacional, la Procuraduría General de Justicia en Oaxaca y su homóloga en Veracruz.

Aguirre dice que hay complicidad entre algunos políticos Mexicanos y las organizaciones de narcotráfico. “Compraron los gobiernos, compraron la riqueza y se apoderaron de todo entonces ahora las leyes son para ellos, la justicia es para ellos, el dinero es para ellos y la población que está indefensa no tiene a quien acudir”, afirmó Aguirre.

Por otra parte, Manuel Zermeño, licenciado de administración de empresas para la ciudad de Rosarito en Baja California y miembro activo del partido político PRI, afirma que las agencias de policía a nivel local no tienen los recursos necesarios para combatir al crimen organizado.

“La pelea es por poder. Realmente a nivel municipal es muy difícil por que no tienes herramientas, tienes carros viejos, armas viejas y sin embargo el narco sí las tiene”, dijo Zermeño.

Según el Comité de protección a los periodistas (Committee to Protect Journalists) en EEUU, México es la peor nación para practicar el periodismo.

De acuerdo al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en los últimos 10 años la extorsión nacional en México se ha incrementado siete veces más y el secuestro se ha duplicado.

La directora general del semanario Zeta en Tijuana, Adela Navarro Bello, ha visto los
resultados de la corrupción y el narcotráfico.

“Es una impunidad en el caso de los atentados contra los periodistas y reporteros y
eso es ponerlos en riesgo,” dice Navarro Bello. “En México puedes asesinar a un
periodista y vas a salir impune del delito.”

El narcotráfico ha atacado y  cobrado vidas de algunos trabajadores de la publicación Zeta, incluyendo a su fundador Jesús Blancornelas, quien sufrió de varios atentados del narcotráfico pero murió de cáncer el 23 de noviembre del 2006.

Otras publicaciones como El Diario de Juárez también han sufrido la pérdida de
reporteros como Armando Rodríguez conocido como “el chuco”, en el 2008 y de un
joven fotógrafo en 2010.

Algunos medios de comunicación han optado por no reportar sobre el tema del narcotráfico por miedo de ser atacados.

“El tema de narco empezó a ser censurado por los mismos periodistas”, dijo Jorge Morales, escritor para La Opinión, un medio en español con sede en Los Ángeles. “Empezó a haber una auto-censura por cuestiones de represalias, cuestiones del mismo miedo que el reportero tenía al cubrir ese tema del narco (y) por los mensajes que la misma mafia enviaba al medio.”

La práctica del periodismo en México se ha tenido que adaptar al crimen que
los carteles del narcotráfico han traído sobre el país. Muchos medios mexicanos han
cambiado la forma en que publican sus historias sobre el narcotráfico y corrupción.

“Hemos aprendido basado a esas experiencias a desarrollar un periodismo
con mas cuidado, con mas responsabilidad, con mas confirmación”, dijo Navarro Bella del seminario Zeta.

Ella cuenta que todos los artículos que son publicados en Zeta sobre temas que tienen potencial de perjudicar la vidas de reporteros son lanzados como “Investigaciones Zeta”, “con un reportero sin rostro hacia fuera pero plenamente identificado en la redacción.”

El Diaro de Juárez tampoco usa los nombres de reporteros en notas sobre el crimen organizado o otros temas sensitivos.

Eileen Truax, quien ha trabajado como periodista en Estados Unidos y en México
afirma que los reporteros no son los únicos que han cambiado su forma de
pensar.

“Lo que sí ha cambiado es la manera en que las compañías periodísticas se
están cuestionando como reaccionar ante eso”, comenta Truax.

Organizaciones como Los Queremos Vivos, que fue fundada por un grupo de
periodistas mexicanos, están luchando por los derechos humanos de los
periodistas y contra la violencia dirigida a ellos. En el 2010, la organización realizó
marchas y protestas en varias ciudades de México para brindar información del
tema. Cientos de periodistas se han sumado a esa lucha.

Periodistas opinan que el deber de un periodista sigue siendo presentar la
realidad y comunicar la noticia.

“El tema del narcotráfico es un tema que debe ser cubierto por todos los
medios y que debe denunciarse”, comenta Morales. “Si en cierta forma no lo
denuncias si no dices que está pasando, estás siendo parte de esa corrupción que
existe.”

Navarro Bello opina que para erradicar la corrupción dentro del gobierno de México
que está relacionado con el delito de narcotráfico, los ciudadanos mexicanos deben
practicar la democracia y votar para elegir cambios que pongan fin a la guerra contra las drogas.

El oficio de un periodista que reporta sobre el narcotráfico nunca acaba, dice
Traux, dicho periodista tendrá el deber de seguir informando al público directa o
indirectamente sobre lo que pasa diariamente en su comunidad.

“Aunque traten de callar (a los periodistas), el periodista sigue siendo la voz de su sociedad”, dice Truax.

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